Comunidad y formación · Criterio · 3 min

Una sala llena es una pregunta abierta

La primera edición de IAlimenta reunió a 137 asistentes. Entre ellos había docentes y estudiantes que no fueron a buscar una respuesta cerrada, sino un espacio para aprender a probar.

Por Equipo editorial IAlimenta ·

Audiencia reunida durante una charla de la primera edición de IAlimenta en Casa Espoz.
Fotografía documental proporcionada por IAlimenta.

Una buena conversación sectorial no se mide solo en cantidad de asistentes. Se reconoce cuando, al terminar, las preguntas todavía están abiertas. Canal Horeca reportó que la primera edición de IAlimenta convocó a 137 personas y que cerca de un 10% correspondió a estudiantes y docentes de liceos técnicos.

La gastronomía aprende con el cuerpo: mirando una estación, repitiendo una técnica, entendiendo una merma, atendiendo una mesa. La alfabetización en IA tiene que entrar a esa misma lógica: menos presentaciones abstractas; más problemas de turno, prototipos pequeños y conversaciones donde una pregunta mal hecha también se pueda revisar.

Aprender no es acelerar sin mirar

El desafío no es formar a una generación de operadores de herramientas, sino a profesionales capaces de decidir cuándo una respuesta sirve, qué información falta y qué parte no debe delegarse.

La sala no reemplaza al servicio. Pero crea un lugar donde el sector puede poner dudas sobre la mesa antes de que se conviertan en decisiones apresuradas.

Fuente externa

IA Alimenta: la inteligencia artificial entra a la cocina chilena · Daniela Salvador Elías · Canal Horeca · 5 de mayo de 2026